Castilblanco puso el broche de oro a su verano festivo con la celebración de la Romería en honor a Nuestra Señora de Escardiel Coronada.

Una de las citas más esperadas y emotivas del calendario local, en la que prácticamente todo el pueblo se traslada hasta el recinto de la Ermita, dejando momentos muy emotivos.

Con una comitiva compuesta por 20 carretas, 20 enganches y cerca de 40 remolques, la Romería de Escardiel volvió a convertirse en punto de encuentro para miles de vecinos y visitantes, en una jornada marcada por la tradición, la convivencia y los recuerdos compartidos.

Entre los momentos más destacados, no faltaron los caminos de peregrinación de ida y vuelta, la salida del Simpecado desde la Iglesia, la presentación de las carretas a su llegada a la Ermita, el rezo del Santo Rosario y como no podía ser de otro modo, la salida procesional de la Virgen, marcada por la devoción y emoción de tantos fieles que esperaban reencontrarse con Ella y tener el privilegio de cargarla sobre sus hombros.

Una Romería que volvió a desarrollarse sin incidentes reseñables, gracias al trabajo de la Hermandad de Escardiel, a la que desde aquí damos nuestra enhorabuena, y también al respeto y la implicación de todos los participantes, y que supone el final del verano para Castilblanco, que daba comienzo a mediados del mes de junio, con un programa repleto de actividades, entre las que no han faltado la Gran Noche de Carnaval, el Concierto Joven, el Festival Flamenco, la Procesión de la Patrona, la Feria, la Romería de San Benito, la Fiesta del Puente y como cierre, la Romería de Escardiel.

Un calendario que ha vuelto a estar marcado por el buen ambiente, la participación vecinal y el importante número de personas que cada año eligen nuestro pueblo para disfrutar de sus vacaciones, compartiendo nuestros días de fiestas.